Estudio sobre la SGI

Una odisea personal a través de la SGI: La India

Por Howard Hunter


Permítanme compartir una descripción un tanto peculiar sobre un viaje, en la que espero narrar, durante las próximas ediciones, un relato acerca de las actividades de la Soka Gakkai Internacional (SGI) en todo el mundo. El registro de mis visitas —una odisea personal, se podría decir— no será exhaustivo, ya que solo abarcará una fracción muy pequeña de los 128 países que cuentan con miembros de la SGI. Sin embargo, será esclarecedor: un descubrimiento de las similitudes y diferencias dentro de un movimiento religioso verdaderamente global.

Como profesor de estudios religiosos de la Universidad de Tufts, en Massachussets, Estados Unidos, durante algún tiempo he buscado comprender plenamente la notable organización en la que se ha convertido la Soka Gakkai Internacional. Si bien me siento feliz de reconocer una empatía genuina con la filosofía misericordiosa y humanística del budismo en la que se basa la SGI, como no miembro, tengo la oportunidad de realizar mi investigación en forma objetiva e independiente. Mientras me preguntaba por dónde comenzar a descubrir el lugar que ocupa la SGI en el mundo, obviamente, el Japón vino a mi mente, como lo hizo mi propio país. Pero, como tenía una licencia sabática de mi universidad y estaba libre para viajar a cualquier parte, elegí la India como punto de partida. ¿Por qué la India? Porque si bien he tenido contactos con la SGI tanto en el Japón como en los Estados Unidos —y sin duda los seguiré teniendo, en ambos países—, me resultaba particularmente intrigante el tema de la reintroducción de las actividades budistas en la India, su tierra de origen. Sabía que quedaban algunos grupos budistas en la India, pero ¿qué significaba ser practicante del budismo expuesto por Nichiren y promovido en la actualidad por la Soka Gakkai del Japón? Además, ¿de qué forma influye la cultura india en la manera en que se transmite el mensaje de la SGI?

Este es un tema recurrente en mis viajes: Dado que una cosa es practicar el budismo de Nichiren en su tierra natal del Japón, ¿qué es lo que implica ser budista en otras culturas actuales, en tierras tan diversas como lo es la India de Italia, o el Reino Unido de México?


La historia de un bodhisattva

Con pasaporte y boleto de avión en mano, emprendí el viaje para visitar a los grupos y a los miembros de la SGI, de Nueva Delhi, Bombay y Bangalore. También conversé informalmente con integrantes de la SGI residentes en Bhubaneswar y Calcuta, ciudades que espero volver a visitar algún día con más detalle. Además de asistir a diversas reuniones de grupo, grabé entrevistas con miembros de la SGI en sus hogares. Al reflexionar sobre los resultados de estos diálogos, puede ser que los presente de otra manera en algún momento. Mi experiencia con la SGI de la India aún se mantiene fresca en mi mente. Como es el primero entre los países que espero visitar, la India me deja recuerdos e impresiones, más que comparaciones o conclusiones. Entre esos recuerdos, relataré varios de los más intensos. Primero, está la profunda preocupación que los miembros de la Bharat Soka Gakkai (BSG, por sus siglas en inglés), como es conocida su organización en la India, comparten por el bienestar físico y espiritual —ambos aspectos son inseparables— de sus compañeros miembros. Supe de esta preocupación por la dramática experiencia de un integrante de la SGI de la ciudad de Bangalore.

Él y el hijo de otro miembro del grupo de Bangalore se dirigían a Nueva Delhi para asistir a una reunión de la SGI. En el camino, sufrieron un grave accidente en el que el último, un prometedor joven de 24 años, perdió la vida. Su compañero también había sufrido heridas que, según determinaron los médicos, con toda seguridad resultarían fatales. En esos momentos, otro joven expresó, sin dudar, que cuidaría del miembro de la SGI hasta que se recuperara, sin importar el costo que implicaría en sus propios estudios y en su carrera. El paciente pudo recobrar la salud después de varios meses de cuidados intensivos; sin esos cuidados, no habría sobrevivido. Actualmente, ya se encuentra totalmente recuperado y se ha convertido en un exitoso hombre de negocios, y mantiene un gran compromiso como miembro de la SGI. Entretanto, el joven que cuidó de él se halla en estos momentos en Rusia, donde ha podido transmitir su fe budista a una docena de colegas rusos. El ejemplo que dio a través de su total dedicación al ideal del bodhisattva —en el que uno antepone la felicidad de los demás a la suya propia— es fuente de gran orgullo y agradecimiento entre los miembros de la SGI de la ciudad de Bangalore.


Formar el futuro

Otro vívido recuerdo que tengo es el deseo de los miembros de la BSG de extender su práctica a una comunidad mayor. La meta parece ser no tanto el proselitismo, sino la de demostrar su fe y la filosofía puestas en acción.

Un ejemplo fueron los exitosos esfuerzos —una exposición titulada "El arco iris en mi corazón", que se llevó a cabo en varias ciudades de la India, incluida Bangalore— por presentar al público las obras de arte de niños de diversas culturas y religiones de la India. Este y otros programas —entre ellos, un simposio realizado al sur de la India con el lema "La armonía de las religiones"—, dedicados a generar un gran bien en toda la población, crearon mucha adhesión. El alcance humanitario de la BSG, desde mi punto de vista, la convierte en un foro accesible para las personas de antecedentes sumamente diversos.

La tercera impresión surge de mis entrevistas con miembros de todas las edades. Se trata de la profunda consideración que tienen hacia el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda. En todos los diálogos que sostuve, ellos respondían a mis preguntas acerca de él con un sincero sentido de gratitud por la orientación espiritual y el liderazgo de una persona a quien ellos no dudaban en considerar su mentor.

Me asombró que la herencia cultural de la India —en particular, la histórica tradición de la relación maestro y discípulo— desempeñara un rol tan significativo en este caso. Los miembros de la BSG relatan sus viajes al Japón, donde reciben capacitación y aliento, y sus encuentros con el presidente Ikeda, no solo en el Japón sino también durante la visita que su mentor realizó a la India, como hechos que tuvieron un profundo significado en el surgimiento y el desarrollo de la SGI en su país. En reiteradas ocasiones, los miembros hablaron sobre las contribuciones que realiza el Presidente de la SGI, y expresaron que no los insta a seguirlo, sino que los alienta a descubrir la ley de la misericordia interior —el corazón de todas las enseñanzas budistas— dentro de sí mismos.

Mi recuerdo final fue la cuidadosa atención que la BSG presta al desarrollo de las políticas más efectivas para la joven organización de la SGI en la India. Los líderes son claramente conscientes de las ricas y complejas circunstancias culturales, religiosas y políticas de la nación. Existe la profunda convicción de que la organización budista tiene mucho para ofrecer al mejoramiento de los problemas aparentemente imposibles de resolver en la India. Al buscar la cooperación en lugar del enfrentamiento mediante la implementación de políticas que acrecientan el valor, están en pleno proceso de sentar las bases para el futuro —no solo para la BSG, sino también para toda la India—.



El doctor Howard Hunter es presidente emérito del Departamento de Religión de la Universidad de Tufts, en los Estados Unidos. Ha escrito ampliamente sobre el rol social de las creencias religiosas. Este artículo fue publicado en la revista SGI Quarterly.
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