Como deben saberlo algunos lectores, durante los últimos meses he tenido el privilegio de hacer visitas a los miembros de la Soka Gakkai Internacional, así como a diversos centros culturales de la SGI en la India, Italia, Inglaterra y México. Este es el tercer artículo breve que se publica en el Quarterly y que relata algunas impresiones basadas en mis experiencias en estos países tan diferentes. Mi propósito fue aprender de qué manera las diferentes situaciones culturales afectan las enseñanzas y la práctica de la SGI.
La pregunta más frecuente que me han formulado respecto de mi investigación ha sido esta: "¿Qué diferencias ha encontrado entre los diversos grupos de la SGI que ha visitado?". A esto, tengo que responder que, si bien existen algunas diferencias notables en relación con algunos temas secundarios relacionados con las circunstancias locales, la práctica y las enseñanzas centrales son esencialmente las mismas. Lo que también ha sido muy obvio —y a veces de manera divertida— es la manera en que los estereotipos de las diversas culturas demuestran ser precisos.
Estos estereotipos deben de estar enraizados en la realidad, debido a que, como se podría anticipar, los miembros indios eran sumamente hospitalarios, atentos y corteses con los visitantes, y se los veía claramente cómodos con los temas filosóficos y espirituales. Hablaban muy poco de asuntos personales. Los miembros mexicanos y los italianos, igualmente hospitalarios pero más divertidos, eran más propensos a hablar sobre su vida emocional y sus relaciones, las cuestiones del corazón. En resumen, se confirmó el estereotipo del espíritu apasionado de los latinos. Los temas intelectuales serios no superaban el deseo de pasar un buen rato que acompañaba casi todas las reuniones. ¿Y qué hay de los ingleses? Ese será el tema de este informe.
Al visitar a los miembros individuales y varias de las organizaciones, grupos y centros culturales en el gran Londres, uno queda con la duradera impresión de un movimiento alegre y vital, beneficiado con excelentes instalaciones y miembros entusiastas. Los predios incluyen un centro prominente situado en Richmond Green, en las afueras de Londres, que no solo tiene salas de reunión, sino también una tienda en la que se puede comprar libros y otros materiales relacionados con el trabajo de la SGI. A un lado del edificio, hay un letrero grande y de buen gusto que reza: "SGI del Reino Unido: Sociedad budista para la creación de valor".
Otro predio, una casa con la majestuosidad de un castillo llamada Taplow Court está situada a pocas millas de Londres y no lejos de Oxford. Este centro es un lugar donde se puede realizar conferencias y retiros, así como eventos públicos como exposiciones y conciertos. Está disponible para miembros individuales y grupos; y los estudiosos encuentran en su bien equipada biblioteca abundantes recursos de libros que se refieren a la SGI en particular, así como libros más generales, que tratan sobre las religiones y las filosofías asiáticas. Los jóvenes de la SGI llevan a cabo, en forma voluntaria, las tareas relacionadas con el mantenimiento de una gran residencia campestre y de sus jardines. La sede central de la SGI del Reino Unido también está ubicada en Taplow Court.
Fue allí donde el bibliotecario de las Colecciones Orientales, un graduado en estudios budistas de la Universidad de Londres, me dio una conmovedora respuesta cuando le pregunté sobre su punto de vista respecto de la autoridad en el budismo y del rol del presidente Ikeda en este aspecto. Después de reconocer su profundo aprecio por la enseñanza y el liderazgo del presidente Ikeda, simplemente me dijo: "En un análisis final, para mí la autoridad es la Ley". La seguridad con la que dijo esto fue increíble. Yo no podía sino pensar que esta era una respuesta con la que el presidente Ikeda estaría complacido. Así, por supuesto, el buda Shakyamuni insistía en que sus seguidores fuesen lámparas por sí mismos y no que lo veneraran. Durante una corta visita, pude realizar entrevistas y sostener conversaciones con gran variedad de miembros de la SGI —profesionales y empresarios, artistas y gente de los medios de comunicación, estudiantes y trabajadores de diversos niveles económico—. Lo que surgió de mis diálogos con ellos fue la sensación de que su compromiso con la SGI reflejaba un profundo deseo de su parte de encontrar y expresar un acercamiento coherente y racional a los problemas que les plantea la contemporánea metrópoli de Londres. Varias personas, especialmente los profesionales y los artistas, hablaron de crisis personales en sus vidas que los llevaron a buscar sin éxito comprensión y orientación en las religiones tradicionales y grupos sociales. Ellos agradecieron sinceramente los beneficios que obtuvieron a través del estudio y la práctica de la SGI.
Una entrevista transmite algunos aspectos característicos de la situación cultural en Gran Bretaña, que influye en los esfuerzos por practicar el budismo allí. Una líder me habló sobre su notable lucha espiritual; había sido criada bajo la estricta enseñanza Católica y Romana, con una madre muy devota y un hermano que era sacerdote. Ella se marchó del hogar y se casó fuera de la fe cristiana. Después de que este matrimonio fracasara, exploró otras vías de prácticas espirituales que estaban a su disposición sin encontrar nada satisfactorio. Al encontrar la SGI, se sintió intrigada por sus enseñanzas, pero encontró desalentadoras reminiscencias de las prácticas de la fe que había rechazado, ya que el budismo se centra en un objeto de veneración y en el uso de un rosario para la invocación. Aun así, su fascinación por el budismo persistió mientras estudiaba las obras de Nichiren Daishonin y los escritos del presidente Ikeda. Un día, decidió probar la invocación pero ciertamente no en público. Se retiró a su hogar, e incluso allí se encerró en la privacidad de su cuarto de baño. Comenzó a invocar pero, aun estando completamente sola, ¡se sonrojó de la vergüenza! Ella ríe alegremente mientras cuenta esta historia. Yo le dije que había escuchado antes de "budistas encerrados en el clóset" porque les daba vergüenza revelar su práctica budista, pero que ella era la primera "budista encerrada en el baño" que conocía.
Las visitas a las casas de los miembros fueron especialmente gratificantes, porque ellos podían hablar —y hablaban— de las profundas preocupaciones que motivaron su adopción de la fe budista. Repetidas veces, los miembros me contaron de su insatisfacción en las relaciones familiares, en su vida espiritual y de su sentimiento de frustración por su incapacidad de encontrar un camino para enfrentar los aspectos negativos de su vida. La asistencia y participación en la iglesia establecida no parecía ser una opción eficaz para ellos, y sentían como si estuviesen viviendo en una cultura que había perdido sus valores tradicionales y sus raíces. En las entrevistas que tuve con ellos, confirmaron lo que el doctor Bryan Wilson y Karel Dobbelaere analizaron en su completo estudio de los budistas de la Soka Gakkai en Gran Bretaña. En su libro A Time to Chant, los profesores ofrecen numerosas pruebas de que la SGI ofrece un rumbo y un propósito prácticos que muchos consideran que falta en este país.
Mientras estuve en Londres, me obsequiaron copias de las publicaciones de la SGI del Reino Unido. Estas están bien editadas y representan una significativa contribución para la práctica de los miembros. El periódico, UK Express, está dirigido no solo a los miembros de la SGI, sino también al público en general. Se lo presenta como "La revista de la SGI del Reino Unido, la Sociedad para la creación de valor a través de la paz, la educación y la cultura". Su subtítulo dice: "Confianza a través de la amistad, paz a través de la confianza". La edición que apareció por la época de mi visita ofrecía artículos sobre la práctica de la SGI y una extensa nota especial sobre "Sexo, sexualidad y el vergel".
Tuve la oportunidad de discutir esta sección especial con Win Hunter (no es pariente mía), quien era coautora del artículo principal de esta sección especial. Ella señaló que el tema de la sexualidad estaba generando más respuestas de lo normal por parte de los lectores, algunos de los cuales sentían que el tema y la manera de presentación eran inapropiados. El punto de vista de Win Hunter era que un tema tan importante evidentemente merecía ser considerado totalmente desde la perspectiva del budismo, y que no existía razón alguna para ignorar o negar su importancia en los asuntos humanos. Sean cuales fueren las opiniones que pudiesen surgir respecto de si son apropiadas las fotos sensacionalistas acompañadas por citas de "autoridades" como Woody Allen, Mae West, Cole Porter y Oscar Wilde, es incuestionable la buena disposición de la SGI del Reino Unido de tratar, en forma abierta y minuciosa, un tema a menudo polémico y provocativo. En lo que a mí respecta, en esa edición del UK Express encontré uno de los debates más útiles y estimulantes que jamás haya leído sobre el tema de la perspectiva budista sobre la sexualidad.
Uno de los puntos salientes de mi experiencia en Londres fue la asistencia a una reunión de jóvenes miembros de la SGI y de otros potenciales miembros en un barrio de clase obrera de las afueras de Londres. Reunidos en una humilde casa, había unos 25 jóvenes provenientes de todos los niveles sociales: estudiantes, obreros, oficinistas, artistas, profesionales, algunos desempleados, algunos solteros, otros casados, algunos sencillos, otros alegres... aquí había una sección representativa de la juventud de Londres, unida en una tarea compartida de estudiar y dialogar sobre el pensamiento budista, que daba testimonio de su relevancia e invocaba con entusiasmo. La honestidad, apertura y felicidad de estar juntos en una común dedicación a los valores del ideal del bodhisattva y el compromiso con el esfuerzo por concretar este ideal altruista en el Londres actual permanece conmigo como un recuerdo especialmente significativo.
Si bien la belleza formal y las excelentes instalaciones de Taplow Court son grandes ventajas para la SGI del Reino Unido, el futuro de la organización está en el corazón y en la mente de esos jóvenes. Las excelentes publicaciones y la bien estructurada organización son aspectos de gran importancia para la SGI del Reino Unido, pero, nuevamente, el desinteresado deseo de compartir la alegría de las enseñanzas budistas entre estos jóvenes habla con elocuencia de los grandes beneficios que están logrando a través de su práctica.