[Cortesía de la revista SGI Quarterly, edición de julio de 2006]
Por Ida Gbodossou-Adjevi, director general de la SGI de Togo
Los primeros miembros de la SGI de Togo aparecieron en grupos esparcidos durante la década de 1980, por cuanto Togo está cerca de Ghana y los miembros de allá llegaban a nuestro país para visitar a sus familiares. Fue el 1º de abril de 1984 cuando 20 personas, incluidos los invitados, tomaron parte de nuestra primera reunión de diálogo en la que cuatro nacionalidades estuvieron representadas: togolesa, ghanesa, nigeriana y japonesa. Un año después, establecimos un distrito de la SGI de Togo.

Desde entonces, el número de miembros se ha expandido a más de 1.000, diseminados en cuatro de las más grandes ciudades de Togo. Una vasta mayoría son jóvenes, lo que nos da una gran esperanza para el futuro. Son muchas las maneras en que hemos contribuido con la sociedad en nuestro país. Por ejemplo, hemos donado tachos de basura para las playas y realizado actividades de limpieza y sesiones para despertar la conciencia sobre la importancia de mantener limpia la ciudad de Lomé. Donamos libros a la biblioteca de la Universidad de Lomé, y plantado árboles en varias áreas.
También hemos realizado conferencias sobre temas relacionados con la protección contra el VIH/SIDA, los peligros de fumar y el Día Internacional de la Mujer. Organizamos la exposición "Semillas del cambio: La Carta de la Tierra y el potencial humano", y tenemos varios grupos profesionales –el de los educadores que están haciendo conocida la pedagogía del primer presidente de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi; el de doctores y el grupo juvenil que están involucrados en la lucha contra el VIH/SIDA; un grupo de artistas y actores, otro de escritores y uno más que reúne a la gente que trabaja en silvicultura, agricultura y jardinería.

A menudo la gente asiste a nuestras reuniones por curiosidad, y comienza a practicar para resolver problemas familiares o de salud. Al principio, y con mucha frecuencia, los miembros enfrentan la oposición de sus familiares, pero, conforme van mostrando las pruebas reales de la eficacia de su práctica, gradualmente ellos llegan a respetar su práctica.
Todas las familias tienen deidades guardianas africanas tradicionales, y algunos tienen parientes que, por tradición, desempeñan un rol directo en ceremonias religiosas. Muchos practicantes de las religiones tradicionales quedan impresionados por los conceptos del karma, la reencarnación y la idea de que la esencia de la vida se expresa en todos los fenómenos, porque todo esto refleja sus propias creencias.
Togo también es un país fuertemente cristiano, y están apareciendo muchas nuevas iglesias y denominaciones. Debido a que el budismo de Nichiren es abierto y no dogmático, entablamos diálogos con todos, al tiempo que mantenemos nuestro propio flujo de crecimiento.
Los principales desafíos que enfrentan nuestros miembros se ven en su lucha contra la pobreza. Encontrar trabajo es un importante reto dado que el desempleo es común incluso para quienes tienen calificaciones y entrenamiento profesional.
Cada persona está haciendo su máximo esfuerzo para basar su vida en la alegría y la valentía que provienen de su práctica budista, para mostrar los efectos de ésta en su vida y ayudar a otros.

Después de todos los años de dificultades que nos han formado y entrenado, nuestra visión actual es la de construir una sociedad próspera. Quisiéramos ver a Togo convertirse en el centro de las actividades de la SGI de África Occidental.
Conforme continúan su práctica, nuestros miembros ven grandes transformaciones en su vida. Mientras estudian el budismo, descubren la naturaleza de su karma y la necesidad de desafiar su propia revolución humana, y desarrollan el deseo de esforzarse por la paz en su medio ambiente inmediato y en el país en general.
En Togo hay lugares donde la gente, históricamente, huyó de las guerras a todas partes, y también aquellos en los cuales los diferentes grupos tribales enterraron el hacha de guerra, con un profundo deseo de paz. Nosotros provenimos de la misma estirpe.
Muchos amigos de la SGI de la región que han visitado Togo comentan que han quedado impresionados por las animadas y amistosas relaciones entre nuestros líderes. Nosotros compartimos las mismas luchas vinculadas a la recesión económica con todos los países africanos, pero en Togo nos sentimos especialmente orgullosos de ser conocidos por nuestra cálida hospitalidad.