Las actividades de emergencia y de rescate en la prefectura de Niigata continúan tras el poderoso terremoto de 6,8 grados en la escala de magnitud sísmica japonesa que azotó la costa noroeste del Japón el 16 de julio de 2007. El día 23, la cantidad de fallecidos ascendió a 11 personas. Varios miles de evacuados viven aún en refugios, y algunos carecen de instalaciones sanitarias, comida caliente y aire acondicionado; cerca del 40% del área sigue sin agua corriente.
El 22 de julio, Teruo Miyakawa, titular de la División de Médicos de la Soka Gakkai de Shietsu, formó parte del equipo de cuatro profesionales de la salud que suministraron atención médica gratuita a las víctimas, en especial a los ancianos. Las miembros del grupo de enfermeras de la División Juvenil Femenina estuvieron también presentes para asistir a los médicos y turnarse para atender a los evacuados que quedaron privados de poder realizar normalmente sus actividades cotidianas. Las víctimas expresaron su alivio y tranquilidad al recibir diagnósticos y tratamientos por parte de estos profesionales.
Inmediatamente después del terremoto, la Soka Gakkai estableció una sede de operaciones de emergencia en su Centro Cultural Ikeda de Niigata y abrió su Auditorio Conmemorativo Makiguchi de Kashiwasaki como refugio para los evacuados. Los jóvenes de la Soka Gakkai continúan con sus actividades voluntarias para repartir suministros y asistir a las víctimas del terremoto.