El 4 de septiembre de 2007, se inauguró una muestra organizada por los miembros de la División de Jóvenes de la Soka Gakkai y titulada “Esperanza para los derechos humanos en el siglo XXI” en el Salón Industrial de Hiroshima. Esta exposición, creada en 2005 en apoyo al Programa Mundial de las Naciones Unidas para la Educación en Derechos Humanos, presenta los problemas relacionados con los derechos humanos contemporáneos y las posibles soluciones centradas en las mujeres, los niños, las minorías, los conflictos y el terrorismo, la pobreza y la protección de los derechos humanos bajo el amparo del derecho internacional.
Se exhiben cartas y documentos originales autografiados de pioneros de los derechos humanos, como la primera dama estadounidense Eleanor Roosevelt, el padre de la no violencia, Mahatma Gandhi, y la escritora y activista norteamericana Helen Keller, quien era ciega y sordomuda. También se presentan obras del ilustrador ciego Emu Namae, de Mieko Chikap, activista que trabaja por los derechos humanos de los Ainu (pueblo indígena del norte del Japón), y del escultor Takuya Sasaki, quien ha trabajado para erradicar el estigma del autismo en la sociedad japonesa. El texto de la “Declaración universal de los derechos del hombre” aparece en una pantalla de cincuenta pulgadas y en unos 330 idiomas que pueden escogerse en un mapa interactivo. Los visitantes además pueden escuchar a representantes de ONGs que comparten sus experiencias sobre cómo superaron dificultades extremas en su búsqueda por hacer del mundo un lugar mejor.
Unos 200 invitados asistieron a la apertura, entre ellos el presidente de la institución Hiroshima Bunka Two-year College, Hiroshi Morimoto, quien dijo que se sintió conmovido por el activismo social de la Soka Gakkai, que se refleja en la lucha que los primeros tres presidentes realizaron en bien de la paz. Como hibakusha (víctima de la bomba atómica), expresó su afinidad con el mensaje de la exhibición.
Otro invitado, el director general de Fukuya, Ryusuke Oshita, sintió mucha alegría al ver las obras de Emu Namae, quien había sido compañero suyo en la universidad. “El saber que incluso después de perder la vista continuó luchando con valentía en medio de sus dificultades, y el hecho de que esta muestra destaque a personas de ese calibre resulta sumamente alentador”.
La exposición se realizó en la sede de Hiroshima del 7 al 16 de septiembre de 2007.
Estas son algunas impresiones de las personas que visitaron la muestra:
“Mi hijo autista me dijo: ‘Quiero que mis amigos
de la escuela vean esto’. Me sentí hondamente feliz de que mi hijo
pudiera sentir y expresar algo. La exposición me pareció muy alentadora”,
una mujer de 40 años
"Soy bisexual. Hace poco, reuní el coraje de contárselo a mis amigos más
cercanos. La muestra me hizo reafirmar que puedo mantener la frente en
alto y vivir fiel a mí misma”, una mujer de 37 años.
“
Vine con mi hija, quien, durante cinco años, sufrió de maltratos por parte de
sus compañeros mientras estudiaba en la escuela elemental. Cuando llegó
a la sección de ‘acosos’, quedó paralizada mientras leía el panel con
los ojos llenos de lágrimas. Eso me hizo comprender cuánto había sufrido”,
una mujer de 53 años.“Odio profundamente la guerra, pues son
terroríficas. No quiero que me acosen.
Estoy en contra de la violencia. Se supone que las personas deben vivir”,
una niña de 8 años.
"Esto me hizo reflexionar sobre cuánto odio la guerra. Aunque el Japón
inicie una guerra y alguien intente forzarme a utilizar un arma, estoy
totalmente en contra de la guerra”, un niño de 8 años.
"Me sorprendió la gran diferencia entre la Soka Gakkai retratada por un
segmento de la sociedad japonesa y lo que aprendí con la exposición.
Puedo ver que este movimiento por la paz es universal y tiene un ámbito
de acción elevado. Espero que los miembros de la Soka Gakkai puedan
crear una corriente de ideas renovadas en todo el mundo. Estoy conmovido",
un hombre de 58 años.
"No somos
miembros de la Soka Gakkai. Teníamos otras cosas que hacer y mi esposo
sugirió que pasáramos por la exposición. Él jamás elogia a nadie, pero
después de ver la muestra, dijo: ‘El señor Ikeda es un hombre
extraordinario’”, una mujer de 68 años.