El
18 de febrero, la ganadora del Premio Nóbel de la Paz 2004 y viceministra
de Medio Ambiente de Kenia, Wangari Maathai, se reunió con el presidente
de la SGI, Daisaku Ikeda, en el edificio del periódico Seikyo, situado en
Shinanomachi, Shinjuku, Tokio. La doctora Wangari, acompañada por su hija,
Wanjira Maathai, y el embajador de Kenia en el Japón, Dennis N. O. Awori,
fueron cálidamente recibidos con la exclamación "¡Karibu!" -que
significa "Bienvenidos en swahili-por parte del presidente Ikeda,
de la señora Kaneko Ikeda, de representantes del Instituto Superior Soka
para Señoritas, de miembros del Club de Amigos Panafricanos de la
Universidad Soka y otras personas. La doctora Maathai es fundadora del
Movimiento Cinturón Verde en Kenia. En 1977, inspiró a las mujeres de
toda Kenia a plantar árboles para combatir la erosión del suelo como
resultado de la deforestación, así como también a proveerse de leña
para cocinar. Hoy en día, el movimiento ha trascendido los límites
nacionales, y unas 100.000 personas han plantado cerca de 30 millones de
árboles. La doctora Maathai también ha contribuido enormemente al
desarrollo de la educación y el fortalecimiento, la democratización y el
desarrollo sostenible.
El
presidente Ikeda, denominándola Madre de la verde tierra y Madre
de sonrisas victoriosas, expresó su profunda alegría de tener la
oportunidad de reunirse con la doctora Maathai y representantes de la
división de jóvenes de la Soka Gakkai. La felicitó por haber sido
galardonada con el premio Nóbel de la Paz y elogió sus dedicados
esfuerzos para luchar contra la desertización de su amado país y del
continente africano al tiempo que afronta las persecuciones y la opresión
de las autoridades que se sienten amenazadas por sus actividades de
protección ambiental. Afirmó que la doctora Maathai era un modelo a
seguir que ha creado conciencia acerca del medio ambiente, de la mujer y
de África en el nuevo siglo.
La
doctora Maathai afirmó que conoció la SGI a través de las actividades
de la Carta de la Tierra y expresó su respeto por los miembros de la SGI,
quienes trabajan basados en la filosofía budista, que expone el
compromiso social y que enseña el respeto por la vida, el medio ambiente
natural y la inseparabilidad de las personas y la sociedad. Dijo que la
SGI y el Movimiento Cinturón Verde comparten los mismos ideales. La
doctora Maathai expresó su convicción de que el presidente Ikeda, quien
ha venido promoviendo estos valores con su propia vida, constituye un
maravilloso obsequio para la humanidad.
El
presidente Ikeda agradeció a la doctora Maathai por su entendimiento de
la SGI y su movimiento, y le contó que le dedicarían un cerezo y una
higuera en su honor en el campus de la Universidad Soka del Japón y de
los Estados Unidos, respectivamente.
Cuando
le preguntaron cuál era el secreto que se escondía detrás de su eterna
sonrisa, la doctora Maathai afirmó que la sonrisa es una expresión
natural de un estado de vida de felicidad. La naturaleza misma, el sol, el
cielo y las flores, le sonríen también a la humanidad. Luego, dijo que
si uno siente que algo necesita un cambio, entonces debe empezar por
cambiar su propia vida. La vida es una experiencia maravillosa y debe ser
disfrutada al máximo.
El
presidente Ikeda concordó con la señora Maathai y afirmó que la enseñanza
esencial del budismo insta a las personas a desarrollar su vida basadas en
el concepto de revolución humana, para poder disfrutar de la vida.
Se
dice que la doctora Maathai le explicó a su hijo, Waweru, que la
diferencia entre el éxito y el fracaso en la vida no es más que la
voluntad de levantarse cuando nos sentimos mal. El presidente Ikeda,
expresando su afinidad con esta filosofía, le pidió a la doctora Maathai
que les transmitiera un mensaje a los jóvenes, los protagonistas del
futuro. Según su filosofía de dedicar la vida en bien de los demás, la
doctora Maathai afirmó que, cuando uno trabaja por los demás, la vida se
imbuye de satisfacción y plenitud. Por el contrario, cuando uno vive en
forma egoísta, se siente insatisfecho con la vida.
Durante
la reunión, la doctora Maathai recibió el Premio del Más Alto Honor de
la Universidad Soka.