El 23 de abril de 2007, el Centro Bostoniano de Investigaciones para el Siglo XXI (BRC, por sus siglas en inglés), un instituto internacional para la paz situado en Cambridge, Massachussets, llevó a cabo el primer seminario de la serie de conferencias sobre “La vida y la muerte”. La realización de este evento se inspiró en una disertación que el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, dio en la Universidad de Harvard en el año 1993. En su discurso, afirmó lo siguiente: “La humanidad parece estar a punto de reconocer, por fin, el error fundamental de las nociones que veníamos albergando sobre la vida y la muerte; parece dispuesta a comprender que el morir es más que la ausencia de vida; que la muerte —junto con la vida activa— es necesaria para la formación de un todo más grande y esencial. […] Uno de los desafíos más imperiosos que nos aguardan en el siglo venidero es establecer una cultura basada en la comprensión de la vida y la muerte, y en la eternidad esencial de la vida. Esta actitud no implica desestimar la muerte, sino enfrentarla en forma directa para situarla dentro del contexto más amplio de la vida”.
El seminario unió a un pequeño grupo interdisciplinario de intelectuales del área de Boston para que participaran en debates sobre reflexiones personales. Entre ellos, se encontraban el profesor Tu Weiming, director del Instituto Harvard-Yenching, y la profesora Mary Catherine Bateson, renombrada antropóloga y autora de Willing to Learn: Passages of Personal Discovery (El Querer aprender: Pasos del Descubrimiento personal). En esta ocasión, el evento fue diseñado como una charla introductoria sobre temas amplios, y los participantes aceptaron compartir sus perspectivas personales sobre la muerte, las influencias que conformaron estas posturas y la forma en que su visión de la muerte afectó su manera de vivir.
El profesor Tu dijo que
creía que Confucio había afirmado una vez que era imposible comprender
la muerte sin primero comprender lo que es la vida. “La perspectiva
confuciana afirma que uno está en este mundo con un propósito, y que es
una bendición haber nacido como ser humano. En este sentido, para los
hombres, la muerte espiritual del corazón y de la mente sería lo más
devastador que podría llegar a ocurrir”. Al reflexionar sobre su propia
vida, observó: “No ha sido el miedo a la muerte, sino a que la vida es
demasiado corta, lo que me ha llevado a vivir cada día al máximo”.
El profesor
Tu describió luego las condiciones según las cuales los seres humanos
continúan “brillando como almas inmortales después de la muerte”. Afirmó
que esto sucede cuando las palabras de una persona se convierten en un
manantial de inspiración que ilumina a las generaciones futuras, y
cuando una persona ha ayudado a transformar el mundo a través de
acciones ejemplares.
La profesora Bateson expresó que la muerte, ya sea desde un punto de vista biológico o espiritual, debe considerarse como parte de la vida. Por el contrario, algunas religiones consideran la muerte como una condición antinatural e incluso como una especie de castigo. Esto lleva a pensar en la muerte como si fuera algo impropio.
“Una civilización que define la muerte como a un enemigo antinatural no puede vivir en paz con el mundo natural”, advirtió.
También enfatizó que existe un ciclo alterno en el proceso de crecimiento. Lo importante para los seres humanos es tener sentido de la responsabilidad, en bien del futuro, y sentir misericordia hacia los demás. Al respecto, la profesora Bateson sugirió que el camino del bodhisattva fuese un modelo para la vida.
En lo que respecta a los puntos en común, los participantes concordaron en que hay dos claves para sostener una vida de calidad: la conexión con los demás y el aprendizaje permanente. Aprender implica cultivarse en cuanto a dejar ir y morir. Además coincidieron en que la falta de entendimiento que evidencia nuestra cultura en lo referente a la interconexión de todas las formas de vida contribuye a que las personas se nieguen a considerar la muerte como una parte natural del ciclo de la vida.
El segundo seminario está programado para invierno de 2007. Los invitados serán Harvey Cox, profesor de facultad de Teología de la Universidad de Harvard, y Nur Yalman, antropólogo social y profesor de la misma entidad académica.