El 4 de octubre de 2007, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró su primer diálogo formal de alto nivel sobre los aspectos de la cooperación interreligiosa e intercultural, en su sede situada en Nueva York. El evento que contó con la participación de más de ochenta representantes de gobierno y de la sociedad civil, inicialmente programada para dos días, tuvo una jornada adicional debido al gran interés de los concurrentes.
Después del encuentro intergubernamental, durante la tarde del 4 de octubre, se realizó una audiencia interactiva con representantes de la sociedad civil que ofreció una plataforma informal de intercambio entre los estados miembros y expertos de la sociedad civil, entre los cuales estaban incluidos delegados de las organizaciones no gubernamentales, el sector privado, el sector académico, los medios de comunicación y las organizaciones religiosas. Durante la audiencia se formaron dos paneles de diálogo en donde se analizaron los desafíos y las vías para lograr la cooperación interreligiosa e intercultural. A diferencia de otras sesiones, la audiencia interactiva atrajo a un gran público.
Después de que la Asamblea General adoptara una resolución en diciembre de 2006 con el objetivo de organizar el diálogo de alto nivel, el Comité de Organizaciones No Gubernamentales Religiosas ante la ONU y las agencias concernientes del organismo internacional condujeron una serie de diálogos preliminares con los estados miembros. Como resultado, en mayo de 2007, la Asamblea General adoptó una resolución que incluía la realización de la mencionada audiencia interactiva e informal con los representantes de la sociedad civil, a la par de las conversaciones de alto nivel.
Como parte de esta estrategia, se formó un grupo de tareas de la sociedad civil con el objetivo de preparar y organizar la audiencia. Hiro Sakurai, representante de la Oficina de Enlace de la SGI ante la ONU en Nueva York y ex presidente del Comité de Organizaciones No Gubernamentales Religiosas ante la ONU, fue invitado a integrar el grupo de tareas. Los encargados trabajaron durante cuatro meses para asegurar una participación efectiva de la sociedad civil tanto en el diálogo de alto nivel como en la audiencia interactiva.
El señor Sakurai observó que resultaba significativo que el diálogo de alto nivel haya sido organizado por la Asamblea General, el cuerpo central de las Naciones Unidas compuesto por ciento noventa y dos estados miembros. También afirmó que después de los ataques perpetrados el 11 de septiembre de 2001, y en respuesta a la creciente amenaza del terrorismo, se ha incrementado el interés en el diálogo y la cooperación entre religiones, civilizaciones y culturas.
En su declaración final durante el diálogo de alto nivel, el presidente del 62º período de sesiones de la Asamblea General, el doctor Srgjan Kerim, encomió a los panelistas y representantes de la sociedad civil por enriquecer el debate con su participación activa, a la vez que agradeció la destacada asistencia de los estados miembros. El doctor Kerim recalcó que el diálogo abierto y sostenido, así como el respeto por la libertad de expresión y por las convicciones religiosas eran fundamentales en la tarea de promover una cultura de paz; luego, expresó su deseo de que la Asamblea General continuara promoviendo ese tipo de interacción significativa con la sociedad civil.