
El 6 de agosto de 2005, Hiroshima conmemoró el 60o aniversario del primer bombardeo atómico. Ese día, la Soka Gakkai de Hiroshima llevó a cabo un servicio conmemorativo especial en un solemne tributo a las víctimas de la bomba atómica y de todas las guerras en el mundo. Esta ceremonia se realizó en el Auditorio Conmemorativo Ikeda para la Paz de la Soka Gakkai de Hiroshima.
Los sobrevivientes de la bomba atómica tienen, en promedio, 73 años, y sus esfuerzos por transmitir sus testimonios personales de la guerra a las generaciones futuras se han transformado en una cuestión apremiante. Los jóvenes, quienes tienen la importante misión de suceder el legado de sus padres y abuelos, y de perpetuarlo a las posterodad, se unieron a los que subsistieron a la bomba atómica y a quienes perdieron a sus seres queridos en el conflicto armado para orar por el descanso de los muertos en guerra y para comprometerse a luchar contra la guerra en bien de la paz y la felicidad de todas las personas.
El 8 de septiembre de 1957, el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, realizó una enérgica apelación, en el Estadio Mitsuzawa, de Yokohama, para abolir las armas nucleares, frente a varios miles de jóvenes. Allí, manifestó que el uso de esas armas para fines criminales y diabólicos constituye una aberrante violación al derecho fundamental de la humanidad: el derecho a la vida. Dijo que su creación reflejaba la oscuridad fundamental innata en las personas, y que la lucha contra este mal era el espíritu esencial de la justicia, así como la misión de los jóvenes. Su declaración llegó a ser la base espiritual del legado de paz sucedido por los jóvenes de la Soka Gakkai.
Después de la presentación del Coro Infantil Wakatake y de la lectura de fragmentos de un ensayo especial del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, donde reflexionaba sobre la guerra 60 años después, una víctima de la bomba atómica contó su vivencia. Kwak Bok-Soon, una coreana residente en el Japón, se encontraba a 900 metros del epicentro de la bomba, cuando ésta fue arrojada. Compartió su experiencia sobre las terribles escenas que han quedado grabadas en su mente, y sobre cómo superó la doble discriminación de ser coreana y víctima de la bomba atómica. Los jóvenes que escucharon su historia quedaron conmovidos y juraron trabajar en bien de la paz.
El 6 de agosto, llegó a 100.000 la cantidad de visitantes de la exposición Elige la vida: Arnold Toynbee y Daisaku Ikeda, que presenta los diálogos entre el renombrado y ya fallecido historiador británico doctor Arnold Toynbee (1889-1975) y el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda. Esta exposición está abierta al público en el Auditorio Conmemorativo Ikeda para la Paz de la Soka Gakkai de Hiroshima, ciudad de Hiroshima, desde el 23 de julio.