
El 9 de agosto, en conmemoración del 61o aniversario del segundo bombardeo atómico, los miembros de la Soka Gakkai de Nagasaki participaron en un servicio de Oración por la Paz del Mundo en solemne recuerdo de las víctimas de la bomba atómica y de todas las guerras del mundo. Esta actividad se llevó a cabo en el Centro de la Paz de la Soka Gakkai de Nagasaki, en la ciudad de Nagasaki.
En contraste con la bomba de uranio arrojada en Hiroshima, la utilizada en Nagasaki estaba conformada por plutonio. A todos los que argumentan que el bombardeo atómico era inevitable para acabar rápidamente con la guerra, los ciudadanos de Nagasaki replican: "Entonces, ¿por qué era necesaria una segunda bomba?". En su "Declaración para la Abolición de las Armas Nucleares", realizada frente a los jóvenes en el Estadio Deportivo de Mitsuzawa, en Yokohama, el 8 de septiembre de 1957, el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, denunció claramente el uso de la bomba atómica, y que los ciudadanos del mundo, tenemos derecho a vivir. Todo el que intente poner en riesgo este derecho estará actuando como una manifestación del demonio, como un monstruo, como una presencia diabólica. Condenó duramente la concepción de que, a menudo, hay que sacrificar la vida de algunas personas en pos de un bien mayor, y dijo que esa acción era "el gran mal", una distorsión que dio lugar a la bomba nuclear y a todas las guerras en general.
Durante la ceremonia conmemorativa encabezada por un responsable local, los participantes afirmaron su decisión de trabajar en pos de la abolición de las armas nucleares, pues es su deber como practicantes de la filosofía del budismo de Nichiren, que respeta la dignidad de todas las personas. Isao Yoshida, responsable de la Soka Gakkai y víctima de la bomba atómica, relató su experiencia personal en la guerra. El señor Yoshida tenía cuatro años ese día fatídico hace 61 años, cuando sufrió quemaduras leves a raíz de la bomba atómica que cayó a 3,9 kilómetros del lugar donde él se encontraba. La ciudad era un infierno gigantesco, vio una procesión interminable de personas con terribles quemaduras que corrían para cobijarse en los refugios antiaéreos. Allí, se usaban pepinos para paliar las heridas supurantes, como medida de emergencia. Incluso hoy en día, cada vez que ve pepinos recuerda vívidamente aquellas horroríficas escenas. Durante 48 años, el señor Yoshida jamás compartió con nadie su vivencia en la guerra. Un día después de cumplir 50 años, la "Declaración para la Abolición de las Armas Nucleares" atrajo su atención. Con la convicción de que la bomba atómica es una manifestación de la tendencia al mal que acecha en la vida humana, el señor Toda alentaba sinceramente a los jóvenes a asumir la misión de proclamar la abolición de estas armas y de proteger el derecho inviolable de las personas a la vida. Hoy en día, el señor Yoshida sigue compartiendo su experiencia y se desempeña como asesor de la Conferencia de Sobrevivientes de la Bomba Atómica de Nagasaki, y como consejero de la Confederación de Organizaciones para Víctimas de las Bombas Atómica y de Hidrógeno, y brinda asesoramiento y apoyo a las víctimas y a sus familias. Su compromiso es continuar trabajando hasta que se hayan abolido todas y cada una de las armas nucleares.
Al final del servicio conmemorativo, representantes de las generaciones más jóvenes leyeron una declaración por la paz.