Paz y desarme 2006

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15 de agosto de 2006

La SGI de Dinamarca conmemora el "Día de Hiroshima 2006" con el compromiso de promover la abolición de las armas nucleares


Jóvenes de la SGI de Dinamarca participan en el “Día de Hiroshima 2006” junto a activistas, intelectuales y expertos en cuestiones relacionadas con la paz

El 6 de agosto, en conmemoración del 61o aniversario del primer bombardeo atómico, la SGI de Dinamarca, junto a Pugwash de Dinamarca, la Academia Danesa por la Paz y la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW, por sus siglas en inglés), de Dinamarca, patrocinó un evento por la paz en contra de las armas nucleares titulado “Día de Hiroshima 2006”. Unos 210 activistas y expertos, junto a los jóvenes de la SGI de dicho país, se reunieron en la Escuela Secundaria Popular de Askov, en la ciudad de Vejen, Dinamarca, para intercambiar ideas sobre los peligros de la amenaza nuclear y sobre las efectivas estrategias de desmantelarlas, que incluyen el activismo de la ciudadanía.



En un mensaje alusivo, el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, presidente honorario de Pugwash Dinamarca, expresó su preocupación porque el horror de la creciente amenaza nuclear “parece aumentar tenuemente en la mente de las personas con el paso del tiempo”. Citando una escritura budista que afirma: “Si desea comprender los resultados que se manifestarán en el futuro, observe las causas del presente”, el líder de la SGI afirmó: “No existe ningún rumbo en la historia que los seres humanos no puedan reencauzar. Todo comienza aquí y ahora, dentro del corazón de todos ustedes, los jóvenes del mundo”.




La doctora Maj Britt Theorin (centro), en medio de otros disertantes y participantes
del “Día de Hiroshima 2006”; el embajador del Japón en Dinamarca, Gotaro
Ogawa (4o desde la izquierda); la doctora Caecilie
Buhman, miembro de IPPNW en Dinamarca (8o desde la
derecha); el presidente de Pugwash Dinamarca, John Scales Avery (7o
desde la izquierda); y el director general de la SGI de  Dinamarca, Jan
Møller (en el extremo derecho)


El profesor M. S. Swaminathan, actual presidente de las Conferencias Pugwash sobre Ciencias y Asuntos Mundiales, y David Krieger, presidente de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear, enviaron también mensajes para la actividad. El profesor Swaminathan apeló a la “apremiante necesidad de promover las culturas del humanismo científico y de la ciencia humanística”, y dijo que era crucial crear conciencia sobre la amenaza de la guerra nuclear. El doctor Krieger afirmó que los sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki “hablan para que su pasado no se convierta en nuestro futuro”, pero enfatizó que el solo hecho de escucharlos no basta. Manifestó: “Debemos actuar como si el futuro mismo de la humanidad dependiera de nuestra capacidad de eliminar las armas nucleares y la guerra”, e instó a todos a reunir coraje y perseverancia para lograrlo.



El “Día de Hiroshima 2006” comenzó con una bienvenida por parte del ex director de la Escuela Secundaria Popular de Askov, Hans Henningsen. El embajador del Japón en Dinamarca, Gotaro Ogawa, afirmó que oponerse al uso de armas nucleares es responsabilidad no sólo de los pueblos de Hiroshima y Nagasaki, sino de los pueblos de todo el mundo, y que la humanidad jamás debe repetir los horrores de la guerra nuclear. La doctora Caecilie Buhman, de IPPNW en Dinamarca, habló sobre la amenaza de la guerra desde una perspectiva médica, y luego siguió una presentación a cargo del líder del cuerpo estudiantil de Pugwash Dinamarca, Mads Fleckner.



La oradora principal fue la doctora Maj Britt Theorin, ex embajadora de Suecia para el Desarme, ex miembro de los Parlamentos Sueco y Europeo, y presidenta de la Comisión de las Naciones Unidas de Expertos en Armas Nucleares durante 1989-1990. Dijo que su primera visita al Museo Memorial por la Paz de Hiroshima fue un despertar. Escuchar las experiencias de las víctimas de la bomba atómica que vivieron en medio del infierno en llamas, con efectos secundarios a causa de la radiación, sufriendo el rechazo y la discriminación por parte de la sociedad japonesa, le hizo reflexionar sobre su responsabilidad como ser humano de erradicar las armas nucleares de la faz de la tierra.




La oradora principal, doctora Maj Britt Theorin, se dirige al público

La doctora Theorin explicó que, hace un siglo, la doctora Marie Curie descubrió los elementos radiactivos que llevaron a grandes adelantos médicos para salvar vidas. Menos de medio siglo después, la misma tecnología se utilizó para producir las primeras armas nucleares, que se usaron inicialmente en Hiroshima y Nagasaki, provocando destrucción y muerte a gran escala. Hoy en día, los estados que poseen estas armas albergan una fuerza destructiva combinada 700 veces mayor a la utilizada durante las grandes guerras del siglo pasado y del actual, en las cuales fallecieron 44 millones de personas. Mucho después de la Guerra Fría, aún quedan unas 30.000 armas nucleares. El riesgo de cometer una equivocación o de un mal manejo de ellas constituye una amenaza creciente; en 1995, Rusia apenas logró impedir el despliegue accidental de misiles balísticos nucleares.



La doctora Theorin afirmó que todos tienen la responsabilidad de abolir las armas nucleares, y luego dijo que eso es posible “si hay voluntad”. Habló sobre el coraje desplegado por el físico nuclear y ganador del Premio Nobel de la Paz Joseph Rotblat, uno de los fundadores de las Conferencias Pugwash, que une a intelectuales y personalidades públicas influyentes que se preocupan por reducir el peligro de los conflictos armados y buscan soluciones cooperativas para los problemas globales, específicamente de las armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva que amenazan la supervivencia de la humanidad. Aunque sus colegas se burlaban de él, la doctora Theorin afirmó que el doctor Rotblat era perseverante. La publicación “Un mundo libre de armas nucleares ¿es algo deseable o factible?” (1993) llegó a ser el punto de partida para el actual movimiento en pos de la abolición de las armas nucleares.



La Comisión de Canberra surgió en diciembre de 1995 cuando el primer ministro australiano Paul Keeting instó a expertos a presentar un plan para reducir la cantidad de armas nucleares y abolirlas. La doctora Theorin fue la única mujer que formó parte de esa comisión, que incluía al doctor Rotblat; dos generales de 4 estrellas; al ex secretario de Defensa de las Naciones Unidas Robert McNamara; a Michel Rochard, ex primer ministro de Francia; varios embajadores y a un científico. La doctora Theorin continuó resumiendo el argumento de la Comisión de Canberra de que el uso de armas nucleares es política y moralmente insostenible; el despliegue incierto de armas nucleares constituye un gran riesgo, ya que pueden ser utilizadas eventualmente por accidente o negligencia; y su posesión por parte de algunos estados alienta a los estados libres de armas nucleares a adquirirlas.



La comisión exigió que todos los estados que poseen armas nucleares, en el nivel político más elevado, declarasen en forma unánime que las abandonarían. Esta apelación estaba acompañada de medidas prácticas, realistas y mutuamente alentadoras, que la doctora Theorin continuó explicando.



La doctora Theorin concluyó su discurso alentando a cada persona “a actuar con perseverancia y convicción. Con los hechos y con determinación, ella cree que es posible cambiar el mundo. Estoy convencida de que un día, el sueño de Joseph Rotblat, así como el nuestro—el de un mundo libre de armas nucleares—, se convertirá en realidad”. La doctora considera que esta es la mejor manera de honrar a las víctimas de la bomba atómica.



Este evento por la paz concluyó cuando todos los participantes cantaron “Venceremos” 〔“We shall overcome”〕 y renovaron su decisión y su activo compromiso de abolir las armas nucleares y establecer la paz.

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