Joannet Delgado de la Guardia

Conocí el budismo por mi hermana Armantina, quien está casada con un japonés y ha vivido en el Japón durante 27 años. Armantina, quien transmitió el budismo a muchos miembros de mi familia, incluso a mis padres, me dijo que, si empezaba a practicar el budismo de Nichiren, mi vida mejoraría. Pero yo no podía aceptar su consejo, ya que no confiaba en nada, en ninguna religión. Mi manera de pensar era completamente materialista.
Por ese entonces, aunque pensaba que yo era muy fuerte, en realidad tenía miedo de las demás personas y, con frecuencia, mi forma de comunicarme era abrupta, de modo que ofendía a mis amigos. Estaba atravesando un momento muy difícil: me estaba divorciando de mi primer esposo, al mismo tiempo que me graduaba en la universidad y comenzaba a trabajar. Aun después de casarme por segunda vez, yo no sentía amor alguno por la vida, y en realidad hasta intenté suicidarme.
Cuando finalmente comencé a practicar el budismo, mi vida empezó a cambiar: sentí un verdadero optimismo y llegué a entenderme mejor. Conforme leía más sobre budismo, pude al fin comprender todo lo que mi hermana había estado tratando de decirme, y sentí una profunda gratitud hacia ella. Por supuesto, me llevó mucho esfuerzo cambiar mi manera de pensar, y tuve que estudiar con esmero, pero muchos aspectos de mi personalidad comenzaron a cambiar. Comprendí que estaba sufriendo porque no sabía cómo enfrentar y superar los obstáculos. A través de mi práctica, mi estudio y mi fe, todo en mi vida cambió. Aprendí a entender y a valorar a otras personas, y sentía el deseo de ayudarlas.
Después de invocar todos los días, pude concretar mi primera meta profesional. En 1993, viajé a Ecuador para participar en un congreso científico sobre acuicultura para presentar mi trabajo sobre las enfermedades del cultivo de camarones. Después del congreso, pasé dos meses realizando investigaciones en ese país y, por primera vez, pude asistir a reuniones de la SGI, que todavía no se estaban llevando a cabo en Cuba. Cuando regresé a mi país, establecí nuevas metas, entre ellas asumir la responsabilidad de líder de la SGI.
Cuando el presidente Ikeda y su esposa, Kaneko, visitaron Cuba en 1996, mis padres tuvieron la alegría y el privilegio de reunirse con ellos en La Habana. (Mis padres comenzaron a practicar hace mucho tiempo y fueron los verdaderos pioneros del budismo de Nichiren en Cuba). En ese momento, también pudimos reunir alrededor de 30 cubanos que estaban practicando el budismo. Quedamos tan sorprendidos como complacidos de saber que no estábamos solos.

Posteriormente, pude utilizar mi práctica para resolver algunos asuntos relacionados con enfermedades en mi familia. Mi padre se enfermó gravemente por problemas cardíacos, y mi hijo menor desarrolló serios trastornos en su glándula tiroides a los nueve años. Mediante una firme oración, pudimos ver cómo desaparecía este problema en un lapso de tres meses, sin necesidad de cirugía alguna.
En 2000, pude visitar el Japón, donde tuve la fortuna de participar en las celebraciones por el 70o aniversario de la Soka Gakkai.
Ahora, muchos de mis familiares más cercanos están ayudando a abrir el camino de nuestras actividades budistas en Cuba, donde tenemos un total de 300 miembros de la SGI.
La principal religión en Cuba es el catolicismo, y el budismo de Nichiren es conocido por muy pocos cubanos. Por eso, me sentí muy feliz cuando, en el 23o Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, se mostró un documental en idioma español sobre la historia de la Soka Gakkai, llamado "Budistas combatientes". Asistieron alrededor de 400 personas. La película daba a conocer que la enseñanza del budismo de Nichiren es un mensaje de paz, que ha sido mantenido por los sucesivos presidentes de la Soka Gakkai.
Tengo la convicción de que quienes practicamos en Cuba creceremos cada día más como personas, superando todas las dificultades mediante nuestra propia revolución humana, para luchar por una paz duradera en nuestra sociedad y en el mundo.
[Cortesía de la revista SGI Quarterly, edición abril de 2002]