Budismo en acción

Encontrar mi lugar

Charles Osawa, Brasil

Hay un principio budista que afirma que un cambio positivo en las profundidades de la vida de una persona genera un cambio positivo en el medio ambiente. Creo que el rol de la educación es ayudar a facilitar esa transformación dentro de las personas; y que si los seres humanos llegan a reconocer su interconexión con la vida que los rodea y a establecer una relación positiva con su medio ambiente, pueden efectuar cambios de gran alcance. Según mi opinión, aquí yace el significado de las actividades del Centro de Investigaciones Ecológicas del Amazonas (CEPEAM, por sus siglas en portugués) de la SGI, en Manaos, Brasil, que es el lugar donde trabajo.


Fue un cambio interior similar el que me llevó a trabajar para proteger el Amazonas y a su pueblo. Mi madre y mi abuela se esforzaron en el aspecto económico para que yo pudiera asistir a la universidad. Allí sentí profundamente la exclusión que sufrían las personas sin recursos económicos en lo referente a las oportunidades educativas, y por eso me involucré en los encuentros y las manifestaciones estudiantiles. Pero mi ira desbordó mi vida personal y, con frecuencia, me vi envuelto en peleas. Desarrollé un agudo problema con la bebida y, a menudo, bebía hasta quedar inconsciente. Fue mientras me recuperaba de una de esas juergas cuando comencé a reflexionar sobre mi vida. Decidí que tendría que efectuar algunos reajustes importantes.


Le dije a mi madre que quería asistir a una reunión de diálogo de la SGI con ella, lo que la dejó sumamente impresionada. Mi abuela era una de las primeras miembros de la región del Amazonas, pero yo no tenía interés alguno en las "profundas" preguntas de la vida y había descartado la práctica de ambas por considerarla una adicción al "opio de pueblo". Sin embargo, ahora sentía que quería volver a evaluar las cosas.


Por lo tanto, quedé sorprendido por el cambio que había comenzado a sentir dentro de mí mientras invocaba en la reunión; tenía la sensación de que podía revitalizar mi vida. Al leer los escritos del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, reafirmé esa impresión.


Empecé a orar para establecer un rumbo firme en mi vida, para desarrollar mi humanidad. Quería vivir de una manera valiosa para los demás.



Un nuevo rumbo


Luego de eso, tomé la decisión de trabajar para la protección del Amazonas, la gran herencia del Brasil. Poco después, a través de un fortuito conjunto de circunstancias, me presentaron a uno de los científicos más respetados de la región, y me ofrecí a ayudarlo a recabar datos para su investigación.


Durante mis días libres en la universidad, donde estudiaba agronomía, viajaba al bosque, donde acampábamos y realizábamos nuestra investigación. Yo trabajaba gratis porque quería aprender tanto como pudiera.


Unos años después, en 1993, cuando se estableció el CEPEAM, yo desempeñaba el cargo perfecto para contribuir y me invitaron a participar en sus proyectos de investigación. Actualmente, estoy a cargo del equipo de trabajo del CEPEAM, de la SGI del Brasil, en Manaos.


En vista de nuestros patrones globales de consumo, la región del Amazonas no puede permanecer intacta por ningún medio. El pueblo del Amazonas sabe que su vida y su bienestar están entrelazados con el destino de la selva, pero el deseo de obtener un rédito puede llevarlos a explotar también ese entorno natural.


Nuestras actividades en el CEPEAM se basan en la perspectiva humanista del budismo, que reconoce que las personas no son marginales o intrusas en el medio ambiente natural, sino componentes integrales de él. Es fundamental manejar en forma sostenible lo que ahora se ha convertido en una explotación desenfrenada, así como asegurar que se proteja esas áreas de tal abuso. Ese es el objetivo de nuestras actividades de conservación y preservación. Otro tema central es la educación. Cada año, unos 1.800 estudiantes, investigadores y público en general visitan y participan en las tareas del CEPEAM.


Considero que, a medida que se cree conciencia en las personas acerca de la ecología, ellas llegarán a ser un punto de apoyo para lograr un equilibrio renovado y creativo en nuestro planeta.


Escolares visitando el Centro de Investigaciones Ecológicas del Amazonas


[Cortesía de la revista SGI Quarterly, edición abril de 2006]

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