top_flash
botón Imprimir | botón  botón

Budismo en acción

Compromiso por la actividad agropecuaria

Takeshi Terai, Japón


La actividad agropecuaria es esencial para la supervivencia del género humano. Sociedades enteras dependen de esta labor. Frecuentemente se olvida este hecho y se desdeña a quienes se dedican a esta ocupación. Daisaku Ikeda, presidente de la SGI, dice: "El alimento que sostiene y nutre al ser humano proviene de la agricultura, la ganadería y la pesca. Nuestra vida depende de la noble y extenuante labor realizada por quienes se dedican a estas actividades básicas. Por esta razón, debemos reconocer y agradecer de corazón a los miembros de la Soka Gakkai, integrantes de la División de Comunidades Pesqueras y Agrícolas, que diariamente despliegan perseverancia, valentía y sinceridad en su trabajo. (...) La tierra es madre del ser humano. Por ende, menospreciar a los agricultores --que se dedican a una actividad estrechamente relacionada a la Tierra Madre y a la subsistencia humana-- es despreciar y denigrar la vida misma. (...) Del mismo modo, las sociedades que no valoran debidamente la agricultura se ven inmersas en la barbarie y el irrespeto a la vida, y finalmente quedan estancadas".


Quien no vive en las comunidades agrícolas, difícilmente comprenderá el esfuerzo que implica enfrentar los caprichos de la naturaleza, la inestabilidad del mercado y la fuga de valores jóvenes a las urbes. Debido a esto, la Soka Gakkai estableció una división de comunidades agrícolas en octubre de 1973 con el objetivo de brindar aliento a sus integrantes y fomentar el espíritu de contribución social. El presidente Ikeda, criado en una familia dedicada al cultivo de algas marinas, instó a los miembros de esta división a convertirse en pilares de sus comunidades como grandes árboles inamovibles, incluso ante los vientos más fieros, basándose en la filosofía de la Soka Gakkai de que el cambio interior de una sola persona puede generar grandes cambios en toda una sociedad. Hoy, la división promueve diversas actividades dirigidas a la sociedad en todo el Japón.


La historia de Kiichi Saito (Tokio, Japón)


Kiichi Saito comprendió la importancia de la agricultura cuando trabajaba para un proyecto de reforestación en Mongolia llevada a cabo por una organización no gubernamental del Japón. Conoció el grave problema de la desnutrición infantil cuando laboraba con las comunidades pobres. Al término del proyecto, prosiguió sus estudios de agricultura en los Estados Unidos con el deseo de contribuir a la agricultura de Mongolia. En 2002, regresó al Japón para adquirir mayor experiencia en el ámbito. A pesar de la falta de recursos y de conocimiento, perseveró inspirado en las palabras de Daisaku Ikeda, que asegura que la agricultura es una de las ocupaciones más nobles. Un día, Kiichi decidió alquilar y labrar terrenos en el suburbio de la capital nipona que se habían convertido en vertederos de basura. Buscó con perseverancia a sus propietarios hasta que finalmente ubicó a uno que le dio permiso a cultivar una parcela de 0.6 hectáreas. Cuando comenzó a habilitar el lugar, los vecinos le ofrecieron ayuda y le permitieron usar un invernadero. Gracias al invernadero se dedicó a la producción de tomates mezclando sal mongola en la tierra. El buen sabor de sus tomates hizo que se hiciera popular en la zona, tanto que una clienta le contó que su hijo sólo comía los tomates que él cultivaba. Actualmente, Kiichi es un exitoso agricultor dedicado a la producción de trigo, arroz y tomates. Kiichi dice: "Mi mayor alegría es cultivar alimentos que hagan felices a las personas. Mi meta es traer a muchos jóvenes de Mongolia para enseñarles nuestra técnica. Es una gota en el océano, pero contribuirá a la amistad entre nuestros pueblos".


La historia de Yoshihiko Watanabe (Fukushima, Japón)


Yoshihiko Watanabe nació en una tradicional familia de agricultores de la prefectura japonesa de Fukushima. Tras egresar de la universidad incursionó en el mundo de los negocios, pero más tarde decidió dedicarse a la profesión de sus ancestros. Con el afán de adquirir técnicas actualizadas para producir un arroz mejor que la variedad Koshihikari recorrió diversas zonas del Japón. Después de muchos experimentos logró producir un arroz parecido al Milky Queen, una variedad superior a la del Koshihikari, que cautivó a los consumidores y a los medios de comunicación.


Sin embargo, una conversación que Yoshihiko mantuvo con una mujer madura sobre las dificultades de la dieta alimenticia para su esposo que padecía una enfermedad renal hizo que se interesara en variedades de arroz híbrido con propiedades adecuadas para los consumidores con alergias y ciertas restricciones médicas, tales como el arroz con alto contenido de amilasa para la diabetes o el arroz bajo en proteínas. Actualmente, Yoshihiko se encuentra gestionando la producción de estos nuevos tipos de arroz ante el Ministerio de Agricultura, Forestación y Pesca del Japón y se encuentra promoviendo el intercambio del conocimiento agrícola con expertos de otros países. Su deseo es además coadyuvar a superar el problema de la escasez alimentaria y apoyar la formación de jóvenes que se dediquen a la agricultura.


[Fuente: Revista SGI Quarterly, julio de 2009.]

page top