En muchas enseñanzas del budismo, el buda era presentado como un ser sobrehumano, cuyas habilidades y sabiduría estaban más allá del alcance de la gente común. Sin embargo, el Sutra del loto revela que no existe separación entre la vida del buda y la de las personas comunes. Un buda es una persona que ha pulido o revelado su estado interior de vida hasta el punto en que las cualidades de la sabiduría, la compasión, la energía vital y el valor, se han desarrollado completamente. Tal como Nichiren, el maestro budista del siglo XIII, escribió: "Se denomina persona común a la que vive en la ilusión, pero cuando esa persona está iluminada, pasa a llamarse buda".
Los diez factores son expuestos en el Sutra del loto para definir la realidad fundamental de la vida. "El verdadero aspecto de todos los fenómenos sólo puede ser entendido y compartido entre budas. Esta realidad consiste en apariencia, naturaleza, entidad, poder, influencia, causa interna, relación, efecto latente, efecto manifiesto y su coherencia del principio al fin".
Los diez factores son comunes a todos los seres vivientes, en cualquiera de los diez estados de vida (diez mundos), desde el infierno hasta la budeidad. Como el presidente Ikeda ha escrito: "Decir que todos los seres de los diez mundos poseen los diez factores (...) es nada menos que la afirmación, a los ojos del buda, de que no existe diferencia entre la vida del buda y las vidas de los demás. Por esto, la iluminación de todas las personas es una certeza".
Los diez factores proveen una guía práctica acerca de los componentes esenciales que constituyen todo lo que es vida.
Nadie podría decir que tal o cual persona carece de "apariencia". De ser así, esa persona sería invisible. De igual modo, nadie puede afirmar que no tiene una personalidad, que no tiene energía, o que no lleva a cabo ninguna actividad. Desde el momento en que estamos vivos, manifestamos los diez factores. Todos tenemos una identidad física (apariencia) que se compone de ciertas características, como la actitud y otras cosas más; los aspectos inadvertidos de nuestro temperamento o personalidad tales como la timidez, la amabilidad o la reticencia forman parte de la "naturaleza". Nuestra "entidad", o identidad fundamental, está compuesta por estos dos aspectos, apariencia y naturaleza.
El "poder" es la fuerza potencial o energía de la vida para llevar algo a cabo, y la "influencia" es el movimiento o la acción producida cuando este poder latente se activa. La "causa interna" consiste en el potencial inherente a nuestra vida así como las tendencias kármicas internas que hemos creado a través de pensamientos, palabras y acciones. La "causa externa" es la que ayuda a provocar y a desencadenar la causa interna. El "efecto latente" es el resultado producido simultáneamente en las profundidades de nuestra vida por esta interacción, y el "efecto manifiesto" es el resultado externo que aparece con el tiempo. "Consistencia o coherencia desde el principio hasta el fin" significa que todos estos nueve factores concuerdan perfectamente con la expresión de nuestro estado de vida en cualquier momento dado.
Pongamos el caso de alguien que desarrolla cáncer: la "causa interna" pudo ser un "potencial" genético para adquirir la enfermedad. Con la acción de una "causa externa" tal como un estilo de vida poco saludable y lleno de tensión, o de haber sido expuesto a la radiación, el gen del cáncer (efecto latente) es detonado y se multiplica (efecto manifiesto), los síntomas del cáncer aparecen. Aunque una persona caiga en el estado de infierno al principio, cuando se da cuenta que puede cambiar y desafiar la situación, puede incluso experimentar un estado de alegría que se manifestará consecuentemente de manera integral a través de los diez factores.
Los diez factores pueden utilizarse como un marco de referencia para analizar determinada situación. El observar un determinado estado de cosas con la perspectiva de los diez factores puede ayudar a identificar la raíz del sufrimiento, canalizar las cosas apropiadamente, y así cambiar la situación con alegría. Los diez factores también forman parte de una teoría mucho más amplia: "los tres mil estados en un solo instante de la vida".
En un nivel más profundo, Nichiren explica que los diez factores son, de hecho, una manifestación de la vida creativa y compasiva que subyace en el cosmos. Él llamó a esto la Ley Mística o Myoho–renge–kyo. De tal manera que, mirar todas las cosas como manifestaciones de la Ley Mística de la vida, es percibir lo que el Sutra del loto refiere como el "verdadero aspecto de todos los fenómenos".
Pero esta verdad no justifica una actitud "ligera" en la vida. No es apropiado decir que alguien es un buda tal cual es, si no está haciendo ningún esfuerzo o llevando a cabo práctica alguna. Simplemente decir que la realidad llena de sufrimiento y problemas, es en sí misma la verdadera entidad que manifiesta la vida iluminada del cosmos, no puede conducir al mejoramiento de la vida de la gente o de la sociedad. Antes bien, el verdadero aspecto debería ser comprendido como un potencial que puede ser cristalizado. Nichiren enseñó que no basta con estar consciente, en un nivel teórico, del verdadero aspecto de nuestras vidas. En lugar de esto, apremiaba a sus seguidores a dedicarse a su práctica budista en medio de las realidades que confrontaban. Es gracias a una transformación de nosotros mismos y de nuestro entorno, haciendo que brille con el potencial positivo que contiene, que podemos revelar el verdadero aspecto de todos los fenómenos: el estado de budeidad, en nuestras propias vidas.
[ Cortesía de la revista SGI Quarterly, edición de octubre de 2000 ]