Conceptos budistas


Triunfar o perder


La frase "budismo es triunfar o perder" puede no conciliar fácilmente con las imágenes populares de un enfoque budista "pacífico" de la vida. Incluso puede sonar a un llamado a la provocación de conflictos.

Sin embargo, lo que describe esta frase no es la confrontación entre personas antagónicas, sino más bien la lucha espiritual interna que es la realidad de nuestra vida. Como dice el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda: "El universo, este mundo y nuestra propia vida son el escenario de una incesante lucha entre el odio y el amor compasivo, los aspectos destructivos y constructivos de nuestra vida". Nuestro desafío, momento a momento, es continuar luchando para crear el máximo valor y nunca rendirnos ni ser derrotados, a pesar de los obstáculos que podamos encontrar.

Rich Wheater
Las luchas que enfrentamos pueden abarcar desde algo aparentemente mundano (reunir la energía para botar la basura o escribir una carta a un pariente anciano) hasta algo enorme (luchar por la prohibición de las armas nucleares), pero el desafío esencial es el mismo: superar nuestra propia debilidad, temor o inercia en un momento dado y emprender una acción por la felicidad de nosotros mismos y los demás.

De esta manera, ¿qué papel juega el budismo en esas batallas diarias?

Lo ideal es que no exista separación entre la vida diaria y el budismo. El budismo no existe en el reino de la teoría, y como escribió Nichiren: "El propósito con el cual Shakyamuni nació en este mundo fue mostrar su conducta como ser humano".

Nichiren también enfatizó que lo que importa no es el reconocimiento que proviene de las promociones o las recompensas en la sociedad, sino la victoria como seres humanos, es decir, no sólo los logros tangibles, sino también los triunfos morales o espirituales que pueden ser invisibles para los demás. En el Japón del siglo XIII, la vida de las personas dependía completamente de las decisiones de sus gobernantes o señores feudales locales, de modo que establecer los propios estándares internos para el éxito requería de gran valentía.

Nichiren escribió: "El criterio primordial del budismo es victoria o derrota, mientras que la autoridad secular se rige por el principio de recompensa y castigo. Por tal razón, al Buda se lo respeta como Héroe del Mundo (...)".

El valor de nuestra victoria también depende de la escala de los desafíos que enfrentamos. Para un campeón físico-culturista, levantar una pesada maleta seguramente no significará una victoria. Es sólo cuando nos exigimos más allá de nuestros propios límites que nuestro éxito se hace significativo para nosotros mismos y respetable para los demás. Vivir una existencia "sin riesgos", en la que simplemente nos atenemos a las normas sociales, es eludir los desafíos más grandes que involucra el vivir de una manera que permita maximizar nuestra influencia positiva y creativa y enfrentar activamente las fuerzas que causan sufrimiento y abuso.

Sea que estemos luchando por una promoción en el trabajo o alentando a un amigo que batalla contra la depresión, para tener éxito necesitamos de coraje, perseverancia y fuerza espiritual a fin de resistir las dificultades y los momentos de desesperanza. Nichiren enfatiza que si somos pusilánimes, con seguridad fracasaremos, y cada uno sabrá lo miserable que se siente al ser derrotado por su propia debilidad y cobardía.

La propia vida de Nichiren proporciona un ejemplo de coraje supremo frente a la oposición y la persecución. La práctica budista que estableció puede ayudarnos a esclarecer nuestras metas y también brindarnos las herramientas para alcanzarlas.

Para los practicantes del budismo de Nichiren, el mayor bien por el cual se puede luchar es el de propagar una comprensión más profunda acerca del ilimitado potencial para el coraje, la sabiduría y la compasión que existe en la vida de todas las personas –los tesoros ocultos descritos colectivamente como budeidad.

Mediante la entonación de "Nam-myoho-renge-kyo", lo cual activa este potencial, podemos profundizar nuestra decisión para alcanzar nuestras metas y desarrollar la fuerza necesaria para triunfar sobre cualquier obstáculo, interno y externo, que pueda dificultar nuestro avance. En la medida en que vemos que la efectividad de la combinación de oración firme con determinación y acción se evidencia en resultados positivos concretos en nuestra vida, nos atrevemos a desafíos mayores y a animar a otros a enfrentar sus problemas con renovadas esperanzas de éxito.

En palabras del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda: "El budismo es cuestión de vencer o de fracasar en la vida. Cuando uno libra batalla contra un enemigo poderoso, o triunfa o sale vencido; no hay medias tintas. Luchar contra nuestras propias funciones negativas es un aspecto inevitable del budismo. Uno llega a manifestarse como un buda cuando consigue ganar esta batalla."


[ Cortesía de la revista SGI Quarterly, edición de julio de 2006 ]

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