Durante agosto de 2007, los miembros de la División de Señores (DS) y de la División Juvenil Masculina (DJM) de la SGI de toda Latinoamérica se reunieron para reafirmar su decisión de contribuir con la sociedad y de cumplir su misión como la "columna dorada" y como la "energía juvenil" para el crecimiento y el desarrollo de sus respectivas organizaciones.
En el Ecuador, los miembros de la DS se reunieron por distritos. Los participantes fortalecieron su compromiso compartido de trabajar por la felicidad de las personas con el espíritu de mentor y discípulo, de manifestar su potencial inherente y de levantarse con valentía para sobrepasar cualquier adversidad. Javier Silva, titular del distrito Sin fronteras, leyó con alegría el informe sobre el crecimiento y el desarrollo del distrito y de sus integrantes.
La SGI de México llevó a cabo un curso de capacitación para la DS y la DJM en San Miguel de Allende, Guanajuato, a lo largo del 25 y el 26 de agosto. Los participantes dialogaron animadamente acerca de la manera en que la práctica del budismo de Nichiren influyó en sus vidas. Los hombres presentes volvieron a tomar la decisión de profundizar su fe a través del estudio y de la comprensión del budismo, y de mostrar pruebas concretas de la práctica en la sociedad. La SGI de México organizó también una reunión general para todos los miembros el día 19 con el fin de conmemorar el 42o aniversario de la primera visita efectuada por el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, al país. Asistieron unos 400 miembros, incluidos estudiantes de la Universidad Soka del Japón que están realizando el programa intensivo de idioma en la Universidad de Guanajuato.
Del 18 al 26 de agosto, en Panamá, alrededor de 320 señores tomaron parte en reuniones a nivel local cuyo lema era "Digamos 'no' a la violencia". Después de un estudio sobre la declaración realizada por el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, en contra de las armas nucleares, y de la propuesta de paz 2007 del presidente Ikeda, los participantes se comprometieron a construir una sociedad que respete la dignidad inherente de la vida. Un responsable alentó a todos a ganarse la confianza de la sociedad a través de emprender iniciativas ejemplares, y dijo: "Cuando un hombre se levanta por una causa noble, la influencia positiva que puede tener en su entorno es sorprendente". Un invitado no budista manifestó que pudo renovar su esperanza en un mundo de paz gracias a la filosofía de la SGI, la cual afirma que la revolución humana de una sola persona es el punto de partida para todo.