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Práctica budista

Gohonzon

El Gohonzon es el objeto de devoción dentro del budismo de Nichiren. En japonés, "go" significa 'digno de ser honrado', y "honzon", 'objeto de respeto fundamental'. Nichiren definió la Ley universal que impregna la vida y el universo como Nam-myoho-renge-kyo y la corporificó en la forma de un mandala. En el Gohonzon, pergamino sobre el que están inscriptos caracteres en chino y en sánscrito, Nichiren simbólicamente imprimió el estado de vida de la Budeidad, que toda persona posee.



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Los miembros de la SGI entonan Nam-myoho-renge-kyo ante el Gohonzon que está entronizado en sus respectivos hogares. El Gohonzon, junto con la fe del practicante y la entonación de Nam-myoho-renge-kyo, actúa como el estímulo que activa el estado de la Budeidad innato en cada individuo.

Nuestra condición de vida cambia constantemente cada vez que entramos en contacto con infinidad de estímulos externos, es decir, con todo lo que nos rodea: la gente, el clima, una canción, el color de las paredes; todo ejerce, en mayor o en menor grado, alguna clase de influencia sobre nosotros. Un cuadro puede hacer que quien lo contempla se sienta embelesado, sosegado o disgustado; del mismo modo, una carta puede provocar una gran alegría, un gran impacto o profunda consternación. Para que surja nuestro estado de vida más elevado, es decir la Budeidad, también necesitamos un incentivo. La iluminación de Nichiren a la Ley de la vida le permitió crear un estímulo capaz de activar la condición de la Budeidad que yace en nuestro interior.

Uno puede entonar Nam-myoho-renge-kyo y experimentar el beneficio de la práctica aunque no se encuentre cerca del Gohonzon o no lo vea. El elemento más esencial en la práctica de Nichiren para extraer la propia Budeidad es la fuerza de la fe.

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