Presidente de la SGI

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Daisaku Ikeda

Daisaku Ikeda es un escritor prolífico, poeta y activista de la paz, reconocido como uno de los intérpretes más importantes del budismo, quien con su sabiduría influye en muchas de las cuestiones contemporáneas que enfrenta nuestra humanidad.


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Enfrentar los desafíos


Sarah Louise "Sadie" Delany (1889-1999) y Annie Elizabeth "Bessie" Delany (1891-1995), dos hermanas de ascendencia africana, nacieron en el sur de los Estados Unidos a fines del siglo pasado.


Mientras crecían, experimentaron situaciones dolorosas a causa de la discriminación que existía contra las personas de raíces africanas. Muchas veces, el trato que recibían las hacía estremecer de ira. Aun así, se negaron a ser vencidas. Aprendieron a reírse de la discriminación y se alentaron mutuamente para no perder las esperanzas. Las hermanas decidieron: "Si la sociedad no nos acepta aunque tengamos las mismas aptitudes que las personas blancas, nos capacitaremos más que ellas". Juntaron valor gracias a las palabras de su padre, quien siempre les decía: "Nunca se rindan. Recuerden que la mente de ambas jamás podrá ser controlada por quienes las segregan y que siempre les pertenecerá a ustedes".


Luego de infatigables esfuerzos, lograron ingresar en la Universidad de Columbia. Sadie, la hermana mayor, se convirtió en la primera estadounidense de ascendencia africana que enseñó la asignatura de ciencias domésticas en escuelas secundarias del estado de Nueva York. Bessie, por su parte, se convirtió en la segunda afroamericana que obtuvo una licencia para ejercer la odontología en el mismo estado. Ninguna de las hermanas se dejó derrotar por la discriminación, la pobreza o las críticas. Fueron superando los obstáculos con valiente determinación.


Después de un tiempo, Bessie reflexionó: "Por mucho que suceda, hay que librar batalla a la vida. (…) Si hay algo a lo cual debemos aferrarnos, ¡es al coraje de luchar!". Tanto Bessie como Sadie vivieron mucho más que sus detractores y acumularon años adornados de grandes realizaciones. Ahora, Sadie está por cumplir ciento nueve años y Bessie falleció hace algunos años, a la edad de ciento cuatro. [Nota del traductor: La edad de Sadie Delany corresponde a la época en que el autor escribió este artículo.]


Muchos piensan que los que triunfan en la vida son quienes han nacido en circunstancias afortunadas. Generalmente, las personas que opinan así suelen albergar el sentimiento de que ellas mismas habrían tenido éxito si hubiesen sido bendecidas con ciertas circunstancias favorables o si no se les hubiesen presentado ciertos impedimentos.


Cuando yo era joven, tenía un amigo sobresaliente, admirado por todos. Hace poco supe que sus últimos días fueron desdichados, pues fue abatido por la enfermedad y los problemas familiares. ¿Cómo pudo ocurrirle eso a alguien que durante su juventud parecía ser tan afortunado? Tal vez, las indulgencias que recibió en la infancia no lo prepararon para las severidades de la vida, ya que se libró de hacer grandes esfuerzos para conquistar cualquier cosa. Tal vez, fue la complacencia de que todo lo que deseaba llegaba como en bandeja, sin necesidad de ser constante o laborioso. En suma, no pudo soportar las marejadas que lo azotaron en su último período de vida...


Mientras vivamos no podremos eludir las dificultades. La cuestión es cómo superarlas. La única manera es enfrentar y desafiar las pruebas de la vida. Entonces, lograremos que estas se transformen en una causa de alegría. Las dificultades forman nuestra personalidad. Estoy seguro de que nadie puede manifestar un carácter extraordinario si se contenta con llevar una existencia apacible, sin altibajos, evadiendo los problemas.


La vida implica escalar una montaña tras otra. Quien continúa la marcha, paso a paso, conquista las cumbres más altas y experimenta una verdadera sensación de victoria. Sin embargo, los que se retraen ante los desafíos y eligen el camino fácil, terminan paseando por los estrechos bajos sin sentir genuina satisfacción.


Ese tipo de personas, cuando deben hacer frente a los problemas, se dicen: "Sé que tengo que hacer algo, pero es muy difícil...". Y, terminan retrocediendo y evadiendo las dificultades cuando es preciso actuar… Por el contrario, quienes brillan por su perseverancia desafían los obstáculos con firmeza alentándose: "Será muy difícil, pero lo haré".


Alguien que enfrentó victoriosamente los retos que le deparó la vida es Fang Zhaoling (1914-2006), pintora y gran artista de la caligrafía china de Hong Kong, con quien cultivé una gran amistad. Ella creció en una época de intensa convulsión en la China y presenció cómo disparaban a su padre cuando tenía once años. A pesar del suceso funesto, su madre decidió que nada perturbaría la educación de sus hijas. Así, Fang Zhaoling pudo dedicarse al estudio con denuedo y aprendió a pintar.


La artista se casó joven y tuvo ocho hijos. A los treinta y seis años, fue golpeada por otro infortunio. Su esposo falleció, y ella tuvo que criar sola a sus hijos, cuyas edades oscilaban entre los tres y los once años. Luego, con la administración de una pequeña empresa mercantil, logró mantener a su familia y ofrecer a sus niños una buena educación. Al respecto, ella dice: "Tal vez el hecho de que haya quedado viuda tan joven fue lo que me dio fuerzas para poder estudiar (...) y seguir cultivando mi capacidad artística".


Su existencia es la prueba de que vivir implica vencer retos y triunfar sobre la adversidad. Muchas de sus pinturas muestran acantilados y peñascos de altura abismal; no obstante, siempre hay una manera de abrirse camino entre las rocas. Ahora, a sus ochenta años, Fang Zhaoling se mantiene activa y en constante avance. Su vida resplandece como una gema, forjada y pulida por las dificultades. [Nota del traductor: La edad de Fang Zhaoling corresponde a la época en que el autor escribió este artículo.]


El diamante, una de las piedras preciosas de mayor valor, es el mineral más duro y brillante. Cristaliza cuando el carbono de los extractos más profundos de la superficie terrestre es sometido a temperaturas y presiones extremadamente altas. Del mismo modo, cuando forjamos nuestra vida bajo la intensa presión y el calor de las adversidades, podemos cultivar una hermosa y sólida identidad propia.


El mayor obstáculo que traen consigo los desafíos de la vida es, en realidad, el temor a fracasar. Sin embargo, el verdadero fracaso está en permitir que el miedo nos impida asumir nuevos retos, nunca antes experimentados.


Casi todos los personajes importantes de la historia transitaron por existencias turbulentas. Pero se levantaron después de cada traspié, armados con la determinación de no ser vencidos y con la postura de acoger valientemente los desafíos; de ese modo, finalmente coronaron sus vidas con los laureles de la victoria.


Aunque tengamos problemas, nos arrepintamos de algunas cosas y hayamos cometido errores, siempre tendremos un porvenir por delante. Mientras sigamos avanzando, diciéndonos a nosotros mismos "comenzaré a partir de hoy" o "comenzaré de nuevo a partir de este mismo instante", todo un mundo de posibilidades se abrirá ante nosotros.


Nota bibliográfica

DELANY, Sarah y A. Elizabeth DELANY: The Delany Sisters' Book of Everyday Wisdom (El libro de sabiduría cotidiana de las hermanas Delany), colaboración de Amy Hill Hearth, Nueva York, Kodansha International, 1994. Traducción indirecta del japonés.